¡Bienvenidos!


¡Hola! ¿Verdad que es bonito, entretenido,  hermoso, chiripiclarinético…  leer un buen libro, un buen cuento?... También lo es escribirlo, compartir con todos las historias que surgen.  En este blog tú eres el protagonista y me gustaría, por un lado, que disfrutaras leyendo los textos que  aquí mostramos y que crecen poco a poco con las colaboraciones de todos; por otro, que te animaras a colaborar con tus creaciones. ¿Te apuntas? Cuento contigo para enriquecer este lugar con tus historias. Seguro que tienes algo interesante, hermoso, misterioso, que contar.

  Es muy fácil. Desde tu correo electrónico envíalas a la dirección:
miguelangelguelmi.escribe.contamos14@blogger.com

En el "asunto" de tu correo escribe el título de tu composición, tu nombre y, si lo deseas, tu lugar de residencia. Ejemplo:


La extraña historia. Marisa Rodríguez Perdomo. Gran Canaria.

Por último, escribe o pega el texto en el cuerpo del mensaje.

¡Y RECUERDA! Cuida la ortografía y los signos de puntuación.

¡BIENVENIDOS!

La llamada

Quim era un estudiante universitario que necesitaba dinero para pagar sus estudios y cuestiones personales, el problema es que la búsqueda de empleo se le hizo muy difícil y su última opción era cuidar a un anciano enfermo, su única función era verificar que el señor tomara todas sus medicinas y estar con él durante las noches. El médico le aconsejó que no lo dejara solo para que el anciano pudiera curarse rápidamente y así lo hizo. Durante semanas el joven se quedaba con el señor y tenía apenas pocos días libres, sin embargo, la paga era muy buena así que no se quejaba en absoluto.

En una de sus noches libres, el anciano lo llamó con urgencia para que fuera a atenderlo. Quim estaba preocupado por lo que pudiera sucederle al señor y en seguida emprendió su camino hasta la vieja casa del vecindario. Eran las 7 de la noche, no era muy tarde pero todo estaba oscuro, el ambiente era tenso, algo no andaba bien. Cuando entró a la casa, el anciano le comentó que no podía dormir porque se sentía observado, Quim decidió quedarse con él y así poder defenderlo en caso de que algo pasara.


Pasaron los minutos y el teléfono de la casa comenzó a sonar, contestó y una voz muy ronca le dijo que saliera de la casa y que, en caso contrario, no dudaría en asesinarlo. Quim no le prestó atención y colgó sin siquiera hablar. 5 minutos más tarde, volvieron a llamar y le hicieron la misma amenaza, ya harto, llamó a la policía para que ellos se hicieran cargo. El agente encargo le dijo que si volvían a llamar, que hablara un poco para que ellos pudieran rastrear la llamada. Cuando el teléfono sonó nuevamente, él le dijo al hombre que no se iría de la casa y que lo dejara en paz, el sujeto comenzó a reír y colgó.


       Solo pasaron segundos para que la policía se comunicara con el chico.

"Salgan de ese lugar, el hombre ha estado llamando desde la segunda línea telefónica, está en esa casa".



Antes de imprimir este correo electrónico, piense bien si es necesario hacerlo: el medio ambiente es una cuestión de todos.

Please consider the environment before printing this email.

Patricia Domínguez Benítez

                  Planta trece.


Me llamo Enrique y quiero contar esta historia. 

Dicen que Carlos quería subir a la planta trece, iba a ver a su hermana que estaba enferma, nunca pude ir a visitarla porque ella se negaba a contarme lo que le pasó a su hermano, me colgaba el teléfono y me decía que no podía subir a su casa. Colgaba el teléfono, antes de que sonara una respiración que era como un gemido lastimero, casi de ultratumba.

Parece ser que Carlos quería subir a la planta trece. Lo sé porque se escuchó la cinta del ascensor cuando la sacaron y se oyó a Carlos pidiendo ayuda y diciendo que lo sacaran de allí. Primero se ve una imagen suya pulsando el botón, pero nunca lo alcanzaba. Su cara revelaba que los números se volvían locos: primero, daba al cero, luego al dos, el tres y así intermitentemente y las puertas no se abrían. Luego, ya no sé más porque la cinta se paró y otra vez se escuchó ese terrible sonido lastimero. Nunca encontraron el cuerpo de Carlos, desapareció en circunstancias que no fueron registradas por la policía y no se nos pudo dar mayores explicaciones. 

Escuché varias historias de chicos que luego no se encontraron. Decidí probar que yo podía ir al piso trece, que podía demostrar que la hermana de Carlos no era un espectro, que podía encontrar quién lo había hecho desaparecer.

Dicen que Enrique quería subir a la planta trece...

Gara Monzón Rodríguez


    NO TODOS TENEMOS LA MISMA VISIÓN DE LAS COSAS

Había una vez una muchacha llamada Lola que vivía en una pequeña montaña en la isla de Lanzarote. Allí junto con su hermana Matilde, la mayor, y su abuelo George Clonney compartían numerosas aventuras. El abuelo de las muchachas trabajaba en el mundo cinematográfico por lo que un día, llevó a sus nietas a una increíble playa de la zona para grabar con ellas una alucinante película. Fue un duro día de trabajo, pero todos unidos lograron realizar una bonita historia familiar con la que demostrarle al mundo la importancia de la misma.


George quería trasmitir la importancia de la unión y el cariño entre las personas, pues a pesar de que sus nietas no habían disfrutado de una infancia junto con sus padres, estas habían conocido el verdadero significado de la familia y la unión, mostrando siempre a los demás su lado más tierno, además de todo aquello que aprendían de su queridísimo abuelo. 


Después de mucho esfuerzo, la película llegó a nuestros cines y todos apreciaron no solo de las alucinantes vistas y paisajes de aquel islote, sino que además, aprendieron mucho sobre aquella pequeña familia que a pesar de ser tan diminuta tenía mucho que mostrar y enseñarnos : El verdadero significado de la familia.


Victoria L. Corti Arce: LA SALIDA

La salida


Hace años, en un pequeño pueblo, vivían tres hermanas huérfanas. Sus padres fallecieron en un terrible accidente de tráfico. Tras el  trágico suceso, quedaron bajo la autoridad y custodia de su Tía, Elisa, una anciana de 75 años que poseía una gran cantidad de dinero. Las tres hermanas: Andrea de 14 años, Miriam de 17 y Carlota de 20, vivían con su tía en una casa de grandes dimensiones, sin embargo, ellas no podían salir de sus cuartos, tan solo en ocasiones de necesidad.

Las tres hermanas sufrían una constante angustia, su tía las explotaba para que hicieran todas las tareas de la casa, no las dejaba salir, ni podía relacionarse con otras personas. Elisa, salía todas las mañanas durante varias horas y cerraba puertas y ventanas para que las tres niñas no pudieran escapar de la casa. En ese tiempo, en el que su tía permanecía fuera, las tres muchachas buscaban y buscaban por toda la casa alguna llave para poder escapar de aquel lugar horroroso y lleno de sufrimiento.


Sin embargo, tras varios intentos de búsqueda; una mañana, Elisa se había olvidado el bolso en casa.  Las niñas muy contentas, esperanzadas de encontrar dentro de él; la llave de su escapatoria. Tras horas de búsqueda, no encontraron nada.  Con mucha tristeza, decidieron rendirse y no buscar más. Carlota, la mayor, rebuscó una última vez en su bolso con esperanza de encontrar algo, al menos, algo que las ayudara a salir. En ese momento de búsqueda, escuchó un pequeño pitido, era un reloj. Con aquel reloj, encontró una pequeña llave en su interior, probó a introducirla en la cerradura y mágicamente, la casa emitió  un enorme sonido de alarma y se abrieron todas las puertas, saltó la alarma de incendios y explotaron las ventanas.  Aquellas tres hermanas felices escaparon de aquel infierno que durante años había supuesto una tortura; a partir de ahora eran libres.    

UNA HISTORIA QUE RECORDAR


 UNA HISTORIA QUE RECORDAR

Cecilia era un joven muchacha que vivía con su querida abuela Matilde, una señora con un importante bagaje y con una gran sabiduría. Para Cecilia era muy importante el valor y el significado de la familia, pues desde pequeña se había criado únicamente con ella y había aprendido que la unión y el compromiso eran imprescindibles para convivir.


Una tarde de verano, en las cálidas aguas del archipiélago Canario, Cecilia se encontró con un amigo del pasado. Hugo era un niño de ojos azules al que le encantaba coger olas en las playas de Lanzarote y Fuerteventura, por lo que habló con la muchacha para organizar una gran aventura con sus familias y demás amigos de la escuela, para así fortalecer los vínculos y aprender unos con otros.


En este gran viaje aprendieron y disfrutaron no solo de la compañía de sus familiares, sino también de las vivencias del resto de amigos. Todas las noches se reunían y contaban aquellas experiencias que habían vivido.


Una de las noches, Andrea, Miriam y Carlota, las tres hermanas del grupo, contaron su triste infancia, pues su tía las había tenido encerradas durante muchos años en una enorme casa de la que no podían escapar.  Otra de las veladas nocturnas, un jóven al que llamaban "Brócoli" contó que el pasado invierno en la isla de Lanzarote, George Clooney rodó una historia con sus nietas y Adam Sandler creando así una película con sus vivencias personales. Fue este el motivo por el cual el chico propuso a todos la  genial idea de escribir todas sus aventuras en un lugar único y secreto para ellos.


Los muchachos se trasladaron a Fuerteventura, una isla que predominaba por su gran producción de hortalizas, pues los habitantes vivían prácticamente de la agricultura y no poseían muchas riquezas. Sin embargo,  era caracterizada por la gran cantidad de ardillas que habitaban las zonas costeras y su altas mareas, magníficas para surfear y hacer grandes competiciones. Todas estas eran las características especiales del lugar, por lo que al llegar a la isla y esperando el atardecer, todos se dirigieron a una pequeña montaña y en sus hermosas tablas escribieron sus sentimientos y se abrieron unos a otros, mientras que se prometían que, a pesar de no tener unas grandes familias, se tendrían los unos a los otros a lo largo de todas sus vidas.


Laura Valencia Santana, Gara Monzón Rodríguez, Paula Pérez Gutiérrez,

María Quintana Sosa y Victoria L. Corti Arce


Suleiva ¡Quédate si puedes!

¡Quédate si puedes!

En un maravilloso invierno, al norte de Witness se encontraba una casa, en ella vivió una de las asesinas en series más buscadas del mundo. Los vecinos más próximos vivían a más de 50km.

Cuando las autoridades entraron en la casa, en el sótano había cosas espeluznantes y en el jardín encontraron enterrados más de 50 cadáveres a una profundidad de 2 metros. Se sospecha que aún hay más cuerpos enterrados que no han sido localizados por la gran extensión del terreno, que mide más de 30km de largo.

Al cabo de unos años, los propietarios de la casa decidieron alquilarla a Karoline y su hija Samantha de 5 años. Ellas se instalaron de inmediato y estuvieron todo el día colocando sus pertenencias. En algunas ocasiones escuchaban ruidos extraños, pero no les daba mayor importancia y seguían organizando. Al llegar la noche ocurrió lo que los policías temían, el miedo.

La pequeña Samantha estaba hablando aparentemente sola en su cuarto, ella se encontraba mirando fijamente a la esquina derecha de la ventana de su habitación. Su madre al escuchar murmulló decidió ir al cuarto de la pequeña y allí pudo observarla, tras la puerta muy asustada, como Sami hablaba "sola". Karoline, mientras observaba a su hija, notaba como un aire frío le recorría lentamente desde los pies a cabezas e incluso se planteó en mirárselo, pero el miedo a pensar que podría tratarse de algo escalofriante, hizo que ésta no lo hiciera. De pronto, Karoline vuelve a mirar a su hija, y ésta está tumbada en su cama durmiendo. Karoline pensó que solo fue un lapsus de su mente y se regresó a su cuarto. Al día siguiente, Karoline se quedó pensando en lo que había pasado anoche y quería preguntar a Samantha si había visto algo esa noche, pero no se atrevió y lo dejó pasar.

Llegó la noche, Karoline se encontraba acomodando la cama y de pronto escucha un ruido, viene de la habitación de Samantha, fue corriendo por aquellos largos e interminables pasillos, al fin llegó al cuarto y vio a Samantha llorando, aterrorizada y señalando a la ventana. Karoline no podía creerse lo que estaba viendo era una mujer, tenía larga melena casi no se le veía el rostro, llevaba traje blanco, estaba sucio y rasguñado e incluso chorreaba el suelo con un líquido no reconocible pero su olor era insoportable. Karoline cogió a su hija de la mano y empezaron a correr por los enormes y largos pasillos, se dirigían a la cocina. Minutos más tarde llegaron a la cocina, Karol intentó llamar a la policía, pero el teléfono no daba la señal ni tampoco el de su teléfono móvil. Estaban aterrorizadas y salieron de la casa. Desde fuera se podía ver como la casa se encendía y se apagaba las luces, como las cortinas se movía exageradamente y de repente se estaban completamente estáticas. No sabían que hacer hasta que de repente llegó Pol, el policía. No sabíamos cómo éste se había enterado de que ellas necesitaban ayuda, pero allí estaba él.

Samantha veía algo extraño en Pol. Mientras Pol hablaba con su madre, ésta no le apartaba la mirada y medía cada movimiento. Hasta que en un momento dado miró a sus pies y se dio cuenta de que ¡NO TENÍA LOS PIES EN EL SUELO!, estaba flotando en el aire, como la mujer que habían visto hace una hora en su cuarto. Ella comenzó a retroceder lentamente y haciéndole señas a su madre para que hiciera lo mismo. La madre muy extrañada miró a Samantha como retrocedía y ésta le decía ¿estás bien sami? Ya está, ya pasó, Pol nos ayudará, pero Samantha gritó: ¡MAMÁ! NO TIENE PIES. ESTÁ FLOTANDO. ¡CORRE! Karoline y su hija corrieron y corriendo y jamás volvieron a esa casa.

Esta historia terminó así, y se dice que Pol era el marido de la mujer asesina en serie que aún seguía allí con ella. Después de unos años, la casa se derrumbó sola. Se cree que, en ese momento, el espíritu de Pol y su mujer paso a otra dimensión.



Suleiva González Beltrán


Antes de imprimir este correo electrónico, piense bien si es necesario hacerlo: el medio ambiente es una cuestión de todos.

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